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Benicio del Toro
El Che muestra los dientes |
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A punto de cumplir 43 años, el actor puertorriqueño más influyente de Hollywood ha decidido jugárselo todo a la carta más peluda: Benicio del Toro, el Che, el Jack Jordan obsesionado con la religión de "21 gramos", el Franky 'cuatro dedos' de "Snatch", es el nuevo Lon Chaney Jr, el Hombre Lobo. |
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De Benicio del Toro se ha dicho muchas veces que es un monstruo -de la interpretación- pero él se lo ha tomado en serio: siente tal debilidad por el género, que, según dice, lo lleva en su ADN.
"Son las primeras películas que conozco por el título y a todos los actores que participaban en ellas por el nombre. Primero, los monstruos, luego los superhéroes y después, los deportistas", bromea en una entrevista con medios internacionales.
El actor ha visitado Madrid para promocionar, junto a la actriz Emily Blunt, su nueva película, "El Hombre Lobo", un remake de la cinta de 1941 que protagonizó Lon Chaney Jr. por expreso deseo de Del Toro -también productor de la cinta-: "la única manera de que me interesara hacerla era retomar esa forma clásica".
Dirigida por Joe Jonston -tras la espantada del cineasta Mark Romanek-, la película se estrena este mes de febrero en todo el mundo.
Es extremadamente fiel a la original, aunque más violenta y con más sangre y trozos de carne desgarrados en primeros planos; por estos cambios, no podrán ver la película los menores de 17 años en los Estados Unidos, lo que sin duda, repercutirá en la taquilla.
Pero Benicio confía en que se mantenga: "Yo he estado en películas de las que hacen dinero nada más salir y de las que se siguen viendo, y pienso que ésta tiene el potencial de durar".
Tres horas de maquillaje
A destacar, sin duda, las impresionantes transformaciones de los personajes, fruto de un elaborado maquillaje (más de tres horas de sesión diaria) y los preceptivos toques de ordenador.
"Sabíamos que se podían mejorar cosas con la computadora, como correr a cuatro patas, porque es difícil -resopla Del Toro-, por más actor que seas".
También explica que bajo tantas capas semiplásticas "sólo es posible sobreactuar: abrir más la boca, los ojos. A veces temía parecer tonto, pero es lo bueno del personaje, puedes hacer el payaso y no se nota", dice, segundos antes de homenajear a su maquillador, Rick Baker, por haber estudiado tan a fondo los secretos de los monstruos antiguos.
Conocido por su expresión reconcentrada, atormentada a veces, atribuye esa sensibilidad especial para interpretar personajes "shakespirianos", como el "lobo" Lawrence Talbot, a sus "viejos", Gustavo Adolfo Del Toro y Fausta Genoveva Sánchez, dos abogados de San Juan de Puerto Rico.
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