Gatos Obras de arte en movimiento
Mininos sin caramelos
Un análisis molecular demostró que los felinos grandes y pequeños comparten esta condición, que puede además explicar su comportamiento carnívoro en la cadena alimenticia. Los gatos, incluso cuando tenían una vida silvestre, siempre han preferido una dieta rica en proteínas y muy pocos carbohidratos.
El rechazo a los dulces es inusual en los mamíferos, lo que llevó a los expertos a indagar si la respuesta se encontraba en los genes: específicamente buscaron determinar si había defectos en el código genético que detecta las sacarosas. El trabajo incluyó la revisión de un código de ADN de dos felinos en busca de "errores", lo cual condujo a descubrir que "había un defecto", ha señalado Leslie Stern, del Centro Monell de Sensaciones Químicas, de Filadelfia, Estados Unidos. Por su parte, un psicólogo estadounidense afirma que ha descubierto la razón del discreto encanto que poseen estos gráciles felinos para las personas que los aman: el maullido.
Según el doctor Nicholas Nicastro, de la Universidad de Cornell, en Gran Bretaña, es probable que los gatos que maullaran más placenteramente fueran aceptados dentro la sociedad humana, y que mininos sigan evolucionando hasta convertirse en gatos, mejor dispuestos para sacar partido de los seres humanos. Según el investigador, después de miles de años de convivencia con nosotros, nuestros peludos amigos han aprendido a elegir los maullidos que más nos complacen, para obtener lo que desean. A cambio, los recompensamos prodigándoles más caricias, comidas más suculentas y el sillón más cómodo.
El doctor Nicastro recogió cien maullidos diferentes de doce gatos, y después hizo que 26 personas los escucharan y clasificaran según lo placentero y lo atractivo. El mismo conjunto de maullidos lo escuchó un segundo grupo de voluntarios, que lo clasificó según cuán urgentes y exigentes eran. Ronroneos seductores Según Nicastro, “durante largo tiempo, venimos escogiendo a los gatos que nos suenan más placenteros. Hace 7.000 años, cuando los ancestros de nuestros gatos domésticos comenzaron a merodear por los graneros egipcios y a controlar a los roedores a cambio de abrigo, es probable que los gatos que maullaran más placenteramente fueran aceptados dentro la sociedad”. |