Muy necesarios Alimentos curativos, sana elección
Virgina Ruipérez asegura que, en estos momentos, existe una fusión entre las nuevas investigaciones médicas y científicas con el pasado. “Las recomendaciones de nuestras abuelas o filoterapia no se sabía por qué se hacía, pero ahora sí, de ahí que se establezca conexión entre la medicina natural y la convencional”.
De hecho, no hay consulta médica que se precie que su principal recomendación no sea una alimentación sana y ejercicio físico. La medicina natural consiste, ante todo, en optimizar la fisiología del organismo. Cualquier ser vivo sabe qué hacer para equilibrarse y ante todo no dañar. “Contempla al ser humano como un todo. Todo se puede curar mediante este sistema. Sólo hay una enfermedad, la espondilitis anquilosante, una enfermedad autoinmune que no se puede curar, pero que llevando una alimentación hipoalérgica, los síntomas se reducen”, comenta Ruipérez. TROFOLOGÍA, CIENCIA DE LA ALIMENTACIÓNEl profesor naturista, Nicolás Capo, fue el primero que estudió las propiedades de estos alimentos y un auténtico defensor de la trofología, la ciencia de la alimentación que combina los alimentos según su compatibilidad química y que alcanzó su máxima popularidad a finales de los años cincuenta. Laura Torres recoge en el libro “Limón, ajo y cebolla” (Editorial Océano) parte de la formulación básica de la teoría de Capo. Entre sus aportaciones, el naturista aseguraba que el ajo y la cebolla ejercen como antibióticos naturales para aniquilar los gérmenes patógenos y los depósitos reumáticos, además de problemas cardiacos, ya se recetaba en el siglo I en la India, sin olvidar que griegos, romanos y egipcios también lo utilizaban para paliar algunas dolencias. AJO, INNIVIDOR DE VIRUSLa acción germicida del ácido alílico que contiene el ajo, junto con la cebolla, puede ayudar a combatir enfermedades como el artritismo, la sífilis, la colitis, la anemia, la bronquitis crónica y la tuberculosis. Disminuye el colesterol y consigue dar mayor fluidez a la sangre. Es estimulante, diurético y expectorante. El ajo crudo es el que mantiene todas sus propiedades medicinales, no así los precocidos o los preparados de ajo. Crudo destruye las bacterias patógenas y tiene una fuerte acción inhibidora sobre los virus. Contiene una variante de vitamina B1 indicada en caso de estados de nerviosismo y depresión. Tiene un alto porcentaje mineral como el potasio, magnesio, hierro y azufre. A pesar de su efecto beneficioso, no es recomendable que consuman ajo las madres en época de lactancia, ya que su sabor se transmite a través de la leche y tampoco el aparato digestivo del bebé está preparado para asimilar algunos de los principios activos del ajo. Está desaconsejado también a personas con problemas intestinales y estomacales, problemas en el hígado o los riñones. Si su paladar no acepta este condimento natural, puede encontrar un compuesto en pastillas en las farmacias. |