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“Soldier of love”
Vuelve Sade, la integridad y la autenticidad

Como en los grandes acontecimientos, el estreno musical de Sade surgió por casualidad. Algunos amigos de la escuela que tenían un grupo le pidieron a Helen que les ayudara con los coros. Dos años después, y con el miedo escénico superado, Sade cantaba y componía regularmente con una banda de funk latino del norte de Londres llamada Pride.


"Cuando subía al escenario con Pride, era como una sacudida", recuerda Sade. Es allí donde adquiere uno de los rasgos que todavía la definen: cantar casi como hablando, "porque lo importante es ser uno mismo", apunta. Había nacido un estilo.

Con Pride la cantante aprendió lo que es la carretera y el moverse por los escenarios. Durante los conciertos de la banda funk, había momentos en los que Sade cantaba canciones más suaves, acercándose al jazz. Una de estas canciones era "Smooth Operator", co-escrita por Sade, que llamó inmediatamente la atención de los cazatalentos que le ofrecieron un contrato como solista. Pero no firmó. Ante todo primaba la lealtad a sus compañeros. Afloraba una de las claves de su éxito: la integridad.

Dieciocho meses después de aquel primer ofrecimiento, se comprometía con su discográfica actual, Epic Records, pero, eso sí, con la condición de mantener a los tres músicos de su banda dentro del nuevo proyecto que llevaría por nombre Sade. Hoy, veinticinco años después, permanecen unidos.

El éxito

El primer sencillo del grupo, "Your Love is King" (1984) y el sencillo "The sweetest taboo" (1985) -uno de los temas más oídos en la historia de la radio-, los situaron enseguida entre los diez primeros de las listas musicales, gracias a la conjunción de un ritmo que mezcla pop, jazz y afro; y acabó por cambiar para siempre su vida.

Del apartamento donde "literalmente" se helaba, al éxito de sus tres primeros discos ("Diamond Life" en 1984, "Promise" en 1985 y "Stronger than Pride" en 1988) y, por supuesto, a las innumerables giras.

Su imagen exótica, la elegancia de su música, la convirtieron en el símbolo femenino de la época. "No era marketing", dice. "Era sólo yo y no trataba de promocionar una imagen".

Pero el triunfo conllevaba también una contrapartida: la presión de los medios. En cierta forma, una de las causas de que en los últimos veinte años sólo haya publicado cuatro discos ("Love Deluxe" en 1992, el recopilatorio "The Best of Sade" en 1994, "Lovers Rock" en 2000 y el directo "Lovers Live" en 2002).

De hecho, a raíz de la popularidad conseguida con Diamond Life pensó en "no volver a grabar discos". Y es que Helen Folasade ha dado siempre prioridad a su vida personal sobre la profesional. Su breve matrimonio con el director español Carlos Scola Pliego en 1989 -con el que vivió una temporada en España-, el nacimiento de su hija en 1996 y su traslado a una casa rural del norte de Inglaterra con su nuevo compañero han consumido mucho de su tiempo y atención.

"Sólo se puede crecer como artista si creces como persona", afirma Sade. "La vida está en permanente movimiento y no podía haber hecho 'Soldier of Love' antes. Aunque para mis fans ha sido una larga espera, y es algo que siento, estoy muy orgullosa de lo que hemos conseguido".

Con tres Grammy a sus espaldas (en 1986 al Mejor Nuevo Artista, en 1994 a la Mejor Grabación R&B por "No Ordinary Love" y en 2002 al Mejor Álbum de Pop Vocal con "Lovers Rock"), más de 50 millones de discos vendidos, galardonada con la Orden del Imperio Británico, y con la vitola de ser uno de los pocos grupos de los años ochenta que aun sobrevive, Sade lo ha conquistado casi todo.

Ahora se podrá ver si lo que Sade tiene que decir con “Soldier of Love” es capaz de superar a lo que ya ha dicho. Algo es seguro, el público se reencontrará con su sonido preciosista y acogedor, pero, sobre todo, con un trabajo integro y auténtico.

* Por Javier M. Uzcátegui
EFE - Reportajes

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