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Los paros cardiorespiratorios
pueden desencadenarse por accidentes como golpes fuertes en
la cabeza, asfixias, golpes de electricidad o también
por enfermedades respiratorias graves.
En estos casos hay que trasladar al afectado
a un centro asistencial, pero lo más importante es
iniciar de inmediato un procedimineto de Reanimación
Cardiopulmonar Básica (RCPB), mientras espera la ayuda
de expertos.
Hacerlo no requiere de conocimientos profundos
ni instrumental médico, sino que se trata de maniobras
sencillas que cualquier persona puede aprender y aplicar en
un momento crucial.
Los especialistas aseguran que ante una emergencia
es mejor cualquier reacción antes que quedarse inmóvil
esperando ayuda. En la práctica se han visto muchos
casos de padres que han logrado salvar a sus hijos.
Actuar en una emergencia
La
Asociación Norteamericana de Cardiología y Pediatría
desarrolló una guía de maniobras elementales
para realizar masaje cardíaco y respiración
boca a boca.
Antes de iniciar las maniobras es preciso hacer
una evaluación de la persona afectada, lo que no tomará
más de unos segundos:
Primero: Comprobar
que el niño está inconsciente. No responde a
los estímulos.
Segundo:
Verificar ausencia de respiración.
No hay movimineto de torax ni flujo de aire a través
de la boca y nariz.
Tercero: Buscar
signos indirectos de circulación, tales como respiración
normal, tos o movimientos al insuflar aire. Si ocurre esto,
entonces hay pulso.
Comenzando la reanimación
Para
comenzar, es preciso verificar que las vías aéreas
estén despejadas. En los niños se obstruyen
fácilmente con mucosidades, sangre, alimentos u otros
objetos. Además, cuando están inconscientes,
la lengua se arrastra hacia atrás y tapa la faringe.
Por eso, la primera maniobra es colocar al
menor boca arriba sobre una superficie lisa y dura, manejando
con cuidado la cabeza y la columna, especialmente si el accidente
fue un golpe o caída.
Una vez ubicado, extienda suavemente su cabeza
hacia atrás y con la otra mano levante el mentón.
Así se abrirá la boca y podrá retirar
los objeros y secreciones visibles. Si sospecha que el menor
se dañó el cuello, intente traccionar la mandíbula
hacia adelante sin mover la cabeza.
Cuando haya realizado esto, déle respiración
artificial y, además, hágale masaje cardíaco
si el niño no tiene pulso.
Al momento de reanimar tenga presente
- La respiración artificial es
la maniobra más importante para recuperar a un niño
con paro cardiacorespiratorio. Al momento de practicarla es
bueno que recuerde que las insuflaciones deben ser lentas
para evitar que entre aire al estómago, lo que podría
hacer que el niño vomite y se ahogue.
- También debe saber que la cantidad
de aire que insufle es suficiente si el torax del niño
se expande de manera similar a cuando respira normalmente.
- El masaje cardíaco se hace para para
impulsar la sangre desde el corazón hacia el resto
de los órganos y va siempre acompañada de respiración
artificial.
- La forma de dar la ventilación, la
frecuencia y la coordinación con el masaje cardíaco
depende de si el niño es menor o mayor de dos años.
En niños mayores de dos años
-
Cubra la boca del niño con la suya y tápele
la nariz con los dedos.
- Déle 15 ventilaciones por minuto.
- Si el niño requiere también
masaje cardíaco, coordine 5 compresiones con una pausa
de 1,5 segundos para dar una ventilación.
La forma de hacer las compresiones es la siguiente:
- Con el talón de la palma de la mano
se comprime el tórax presionando de manera breve y
rítmica el esternón, a dos dedos de distancia
de la boca del estómago.
-
La presión debe hundir el pecho en aproximadamente
tres centímetros de profundidad.
- Cuidar que el tiempo de compresión
sea igual al de relajación.
- Se debe hacer con una frecuencia de 80 a
cien veces por minuto.
En menores de dos años
- Para suministrarle aire, la boca del
adulto debe cubrir tanto la nariz como la boca del pequeño.
-
Debe darle 20 ventilaciones por minuto.
- La forma de coordinar las ventilaciones con
el masaje cardíaco es igual que en los mayores: cinco
compresiones cardíacas por una ventilación.
Las compresiones se aplican de la siguiente
forma:
- Comprima el tórax con los dedos medio
y anular, ubicándolos a la altura de un dedo bajo la
línea de las tetillas del pequeño.
-
La presión debe hundir el pecho en uno a dos centímetros
de profundidad, cuidando que vuelva a su pocisión normal
en la relajación.
- Se hace con una frecuencia de 100 por minuto.
Fuentes: Cruz Roja Chilena / Manual de prevención
de accidentes Clínica Alemana.

Fuente: Padresok.com
Fuente: Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace)
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