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Entre los 10 y los 12 años,
un niño es capaz de manifestar la expresión
más fidedigna de amistad, definida ésta como
un afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente
recíproco, que nace y se fortalece con el trato.
La doctora Ximena Sepúlveda, psiquiatra
Infanto-juvenil de Clínica Las Condes, explica que
a esta edad se despierta un interés social que, sumado
a la pubertad, aumenta la afinidad con los pares. Los
niños se empiezan a mostrar más interesados
por uno o dos de sus amigos. Ya no se relacionan con todo
el grupo por igual, sino que establecen una relación
más profunda y de mejor calidad con quien logra mejor
empatía. Hay una percepción más clara
del con quién me relaciono.
Reglas y amigos
Es muy importante mantener una buena
comunicación con los hijos y fomentar una sana amistad,
manteniendo ciertas reglas. La doctora recomienda supervisar
siempre lo que los niños hacen, pero sin estar encima
de ellos todo el tiempo; establecer límites en cuanto
a horarios de llegada o permisos en general y dejar claro
que los papás siempre deben conocer quiénes
son los amigos.
Respecto a las críticas que se realicen,
los padres deben ser muy cuidadosos pues los amigos forman
parte de la propia identidad de los hijos, afirman la personalidad
y dan el sentido de pertenencia a un todo.
Si de pronto un amigo parece no ser tan bueno,
se debe explorar sutilmente y hacer que el niño se
cuestione qué lo hace preferir a ese amigo. Deben hacerle
ver la realidad a través de su propia percepción,
que sea él quien descubra lo que está bien o
mal. Pueden decirle, por ejemplo, no es primera vez
que pillas a tu amigo en una mentira... o ¿crees
que está bien que tu amiga no te deje juntarte con
otras niñas?. Creo que eso es un poco egoísta.
Es imprescindible que el niño tome conciencia
de que sus consejos no son impositivos, sino una sugerencia,
pues no se les puede prohibir juntarse con alguien, ya que
de lo contrario se podría generar el efecto opuesto.
Fuente:
Padresok.com
Fuente: extracto de
artículo publicado en Revista PadresOk, agosto 2002.
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