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A partir de los 20 años,
toda mujer debe establecer una rutina de auto-examinación
y controlar así la aparición de un posible cáncer
mamario. Este es un procedimiento sencillo, que se realiza
de la siguiente manera:
- Frente a un espejo, se deben observar las
dos mamas de manera general, compararlas y verificar que no
presenten hinchazón o zonas hundidas.
- Utilizando los dedos índice y pulgar,
se debe apretar el pezón y verificar que no salga de
ellos ningún tipo de líquido.
- Luego, acostada de espaldas, hay que levantar
un brazo y palpar el pecho de manera circular, con cuidado,
y sin presionar demasiado. Es necesario tocar detenidamente
la parte inferior de cada pecho y la constitución de
las costillas que están debajo. Luego, se baja el brazo
y se palpa el exterior del seno. A continuación se
mueve el brazo lentamente, mientras se revisa el músculo
pectoral y la parte superior del pecho.
- Para terminar, con el brazo detrás
de la nuca, se palpa la axila para descartar la presencia
de nódulos, durezas o inflamaciones.
- Todo este procedimiento se repite luego en
el otro pecho.
Nota: Es recomendable realizar esta rutina
2 ó 3 días después de la menstruación,
cuando los pechos están más suaves y no más
sensibles de lo habitual.
Fuente:
Padresok.com
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