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Sin duda que a los 18 meses,
los pasos del menor comienzan a ser más uniformes y
rara vez pierde el equilibrio.
Al cumplir los dos años le gustará ejercer su
motricidad, saltando, corriendo y arrastrando objetos que
lo acompañan en sus desplazamientos. Se vuelve más
experto jugando a la pelota y puede caminar hacia atrás
y adelante, e incluso, es capaz de subir escaleras sin afirmarse
poniendo los dos pies en cada escalón. Pasado los dos
años, saltará levantando ambos pies del suelo
sin perder el equilibrio, además de correr.
Con el tiempo, se volverá más independiente
mientras aprende a vestirse solo y a manipular objetos cada
vez más delicados.
A los tres años, la postura está bien desarrollada
por lo que necesita muy poco esfuerzo para pararse. Se vuelve
osado al tener más control sobre su cuerpo.
Hacia los cuatro años ya ha adquirido
fuerza, facilidad y soltura en el uso de las piernas, lo cual
le da gracia a sus movimientos. Está en vías
de transformarse en todo un atleta y le enorgullece intentar
movimientos que requieren de mucho equilibrio.
Cuando el niño comienza a hablar
Un
punto importante en el aspecto físico es el momento
en que al pequeño le aparecen los dientes, que es alrededor
de los seis meses de vida. Aunque esto podría no parecer
un paso en el desarrollo, los dientes son esenciales para
que el menor aprenda a masticar alimentos sólidos y
a hablar correctamente. Cerca del año y medio quizás
ya utilice unas diez palabras con sentido, aunque su comprensión
va aumentando considerablemente e incluso es capaz de señalar
algunos objetos.
En los meses siguientes tendrá incorporado en su vocabulario
cerca de treinta palabras. Comienza la etapa en que combina
los términos para hacer declaraciones sencillas como
no está , se fue.
De los dos a los tres años, el menor manejará
entre 200 a 300 vocablos. Este lenguaje oral le permite entenderse
con los demás con bastante claridad.
Se interesa por aprender palabras nuevas. Sin embargo, puede
que pronuncie mal algunos términos y en ocasiones sesea.
Por lo general, a los tres años,
su hijo se concentra más que antes, por lo que su comprensión
mejora notablemente. Asimismo, como su mente es más
rápida tiene más capacidad de formar palabras
y crear frases y oraciones.
Cuando se acercan los cuatro años de vida, los pequeños
empiezan a hablar mucho, exageran, cuentan historias e incluso
las inventan. Es la etapa en que hacen muchas preguntas, quizás
por curiosidad o porque le encanta mantener una conversación.
No obstante, el momento en que se vuelve un conversador y
preguntón obstinado es a los cinco años. Todo
lo quiere saber y procura pronunciar bien los términos,
ya que tiene la convicción de que existe una manera
adecuada de decir las cosas.
Técnicas para un desarrollo motriz
adecuado
Para que el niño desarrolle ciertas
facultades con su cuerpo es necesario que los padres contribuyan
con esos logros estimulando sus habilidades motoras.
Cuando comience a dar sus primeros pasos el menor requerirá
de mucho espacio, por lo que se recomienda llevarlo a lugares
abiertos. Además, aquí encontrará un
sinfín de estímulos.
Tendrá que ser ayudado en sus intentos para alcanzar
metas que no impliquen peligro como caminar, saltar, subir
escaleras o montar un triciclo.
Cuanto más partícipe haga a su hijo de las actividades
cotidianas como limpiar, lavar o subir escaleras, más
oportunidades tendrá éste de practicar y desarrollar
movimientos.
Fuente:
Padresok.com
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