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Es una ventaja para
las madres y también para sus hijos. Ellas están
siempre accesibles y los niños así lo perciben:
disminuye su inseguridad y la percepción de que la
mamá que trabaja está ausente, dice.
Marina Rojas (38), ejecutiva comercial de un
banco en Santiago, es una mamá por celular. Algunos
de los más de cien llamados diarios que recibe en su
teléfono móvil, son de sus hijos. Son llamadas
que no tienen nada que ver con cuentas corrientes o tarjetas
de crédito, sino con tareas escolares, permisos para
llegar más tarde a casa o instrucciones de cómo
preparar comida.
Así, compatibiliza su papel de madre
y de profesional. Y no es la única. Cada vez son más
las mujeres que se mantienen en contacto con sus niños
por este medio, especialmente aquellas cuya labor implica
movilizarse de un lugar a otro durante el día. Sobre
todo porque su incorporación al mundo del trabajo es
hoy una realidad. En Chile, según la última
encuesta de empleo del INE, el 35,8 por ciento de las mujeres
trabaja fuera de casa. Y eso implica desplegar estrategias.
No obstante, la sicóloga clínica
Antonia Raies estima que si bien por medio del celular la
madre que trabaja puede cumplir la función protectora,
el uso excesivo disminuye en su hijo la tolerancia a la frustración.
"Oprime el botón y sabe que su mamá le
solucionará el problema".
Niños comunicados
Hoy, muchos niños cuentan con
un celular. La razón: sus padres sienten que de esta
forma están más seguros con un teléfono
propio, a lo que se suma la gran oferta que inunda por estos
días el mercado. De hecho, el celular se ha convertido
en el regalo de moda para los cumpleaños, especialmente
si el hijo cumple 15 o 18 años.
Marina Rojas, por ejemplo, cambió el
suyo y el antiguo se lo heredó a su hija mayor. Avisa
a qué hora tenemos que ir a buscarla a una fiesta o
pide más tiempo, y así uno no se queda esperando
como sucedía antes, precisa.
Sin embargo, para Alejandra Silva, si bien
ello es beneficioso desde el punto de vista práctico,
también tiene sus inconvenientes: "En el fondo,
los padres le entregan libertades a sus hijos que no pueden
manejar a sus cortas edades. Es como si a un niño le
regalaran una tarjeta de crédito. Hay que ser más
cautelosos y tomar en cuenta la edad y la madurez del menor
antes de pasarle un teléfono propio, recomienda.
Y el consejo no sólo apunta a que los
niños no saben medir sus gastos, sino principalmente
a que los límites difusos los confunden y les provocan
ansiedad. Entregar al hijo un celular es darle el control
de su vida, afirma, junto con agregar que probablemente
ese niño responda a sus padres con un ¡más
tarde te aviso qué voy a hacer!".
Fuente:
Padresok.com
Fuente: Antonia Raies, sicóloga
clínica; Alejandra Silva, sicóloga clínica
y terapeuta familiar.
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