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Así lo explica Peter
Schönhöfer, asesor del parlamento alemán
en el área de Salud y experto en farmacología,
quien batalla contra la dipirona o metamizol sódico
desde su prohibición en Alemania en 1981. El especialista
califica a la dipirona como una droga fatal, pues
el mayor riesgo a la salud sería el debilitamiento
del sistema inmunológico, o agranulocitosis, producto
de la pérdida de glóbulos blancos, dejando al
enfermo extremadamente vulnerable a contraer diferentes tipos
de infecciones, que pueden llegar a producirle la muerte.
Schönhöfer apoya su ataque a este
medicamento en un estudio realizado entre 1986 y 1998 en cuatro
hospitales de Bremen, en Alemania, donde se estableció
que uno de cada 20 mil pacientes que consumían
este fármaco sufrieron de agranulositosis, es decir,
cincuenta casos por cada millón de pacientes.
En ese país, el uso del medicamento está permitido
para casos de enfermos terminales, ataques biliares o ciertos
cánceres.
Menos alarmista que su colega alemán,
el doctor Gianni Pinardi, farmacólogo del Programa
de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad
de Chile, explica que diversos estudios indican que la mortalidad
asociada a la agranolucitosis es menor a la que señala
el investigador y no hay motivos para pensar que es el único
medicamento que provoca esta enfermedad. El riesgo a
agranulocitosis es de 0,7 casos por millón de usuarios,
es decir que d cada millón que lo usa menos de una
persona padece la enfermedad.
El impacto de la dipirona sobre la salud
pública es menor que cualquier anti-inflamatorio no
esteroidal, incluyendo la aspirina. Las cifras calculadas
en el American Journal of Epidemiology en 1995 y que toman
en cuenta los eventos de agranulocitosis, anemia aplástica,
anafilaxia y efectos gastrointestinales producidos entre 1970
y 1995, indican que la mortalidad total en uso de corto plazo
para la aspirina es de 185 casos en un millón, para
el diclofenaco, 592 casos en un millón, y la dipirona,
de sólo 25 casos en un millón.
Riesgos en lactantes y embarazadas
El especialista alemán, Peter
Schönhöfer, advierte que el metamizol sódico
no sólo se consume en las tabletas de dipirona, sino
que también a través de otros medicamentos de
uso masivo, por lo que recomienda revisar las especificaciones
antes de consumir cualquier analgésico o anti-inflamatorio,
especialmente en el caso de niños y madres embarazadas.
Hay
casos de mujeres embarazadas a las que se les administró
dipirona y tuvieron agranulositosis y los anticuerpos producidos
por la madre cruzaron la barrera placentaria, naciendo niños
con la enfermedad. En el año 1938 hubo casos de mujeres
que tomaron dipirona y no tuvieron ninguna reacción,
pero los niños nacieron con agranulositosis. Estas
reacciones inmunológicas pueden ocurrir tanto en niños
como en adultos, concluye.
Al respecto, el doctor Pinardi indica que durante
el embarazo es importante restringir no solamente el uso de
la dipirona, sino de todo medicamento.
En Chile, cinco laboratorios comercializan
el metamizol sódico y se venden más de diez
millones de comprimidos al año, alcanzando un consumo
de alrededor de cien toneladas anuales.
Al respecto, el profesor del departamento de
Química y Farmacia de la Universidad de Chile, Igor
Lemus, reconoce que el metamizol sódico es un potencial
productor de agranulositosis. Es preocupante que la
dipirona se venda libremente en las micros o en cualquier
lugar no autorizado. Agrega que el problema principal
en Chile es que el país carece de un departamento de
fármaco-vigilancia que monitoree las reacciones al
metamizol, por lo que no se puede decir que haya una
situación de alarma, pero porque no se sabe qué
es lo que está pasando.
Fuentes: Peter Schönhöfer, asesor
del parlamento alemán en el área de Salud y
experto en farmacología; Igor Lemus, profesor del departamento
de Química y Farmacia de la Universidad de Chile;Gianni
Pinardi, farmacólogo del Programa de Farmacología
de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
Fuente:Padresok.cl
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