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Posibles mareos o el taponamiento
de oídos provocado por los cambios de presión,
son síntomas comunes que afectan a los viajeros aéreos,
y las embarazadas y bebés no son una excepción.
Sin embargo, según el doctor Mario Valenzuela, ninguno
de estos síntomas debiera provocar inconvenientes,
salvo que existan otras afecciones, como resfrío, congestión
nasal o problemas en el embarazo, que podrían eventualmente
causar daños más severos.
Los requisitos de las líneas aéreas
para estas situaciones no son muchos y van en pleno beneficio
del viajero. En promedio, se permite el vuelo de embarazadas
hasta los siete meses y medio, siempre que no haya oposición
por parte del médico tratante ni del profesional contratado
por la aerolínea. Para esto debe llenar un formulario
de información médica, que registre todos sus
antecedentes de salud, contraindicación de medicamentos
y estado de la gravidez.
Los niños, a partir de las dos semanas
de nacimiento edad mínima que exigen las líneas
aéreas para sus pasajeros- hasta los 2 años
(categoría Infants), deben viajar obligatoriamente
con un adulto y sólo un menor por fila de asientos,
ya que en caso de emergencia cada fila cuenta con una sola
mascarilla de aire extra.
Sin embargo, los especialistas recomiendan
evitar viajes largos durante el primer y último trimestre
del proceso de gestación, que son los de mayor riesgo
para toda embarazada; el primero, por asegurar la implantación
del huevo en el útero y el último, por evitar
que se anticipe el trabajo de parto.
Según los Centros
para la Prevención y el Control de las Enfermedades
de Estados Unidos, hay ciertos antecedentes de las futuras
mamás que no hacen recomendable un viaje en avión.
Un historial de abortos o amenaza de tal en el presente embarazo,
hemorragia vaginal, antecedentes de infertilidad o dificultad
para quedar embarazada y gestaciones fuera del útero,
podrían incrementar las probabilidades de pérdida.
Si anteriormente ha tenido partos prematuros
o rotura anticipada de las membranas, referencias de toxemia
(anomalía en el funcionamiento renal), hipertensión
o diabetes, así como anormalidades en la placenta o
embarazo múltiple, corre el riesgo de anticipar el
parto.
Otros aspectos que hay que considerar a la
hora de emprender un viaje, son las enfermedades cardíacas,
si es madre primeriza después de los 35 años,
si padece anemia severa, afecciones tromboembólicas,
o alguna disfunción crónica que requiera de
constantes intervenciones médicas.
A continuación le presentamos algunos
consejos útiles para su viaje:
Futura mamá:
·
Visite a su médico y asegúrese que está
en condiciones de emprender el vuelo.
· Coma liviano y beba mucho líquido. El aire
en los aviones suele ser muy seco, lo que aumenta la deshidratación.
Eso sí, evite las gaseosas, porque los cambios de presión
podrían provocarle una desagradable hinchazón.
· Reserve de preferencia un asiento de la primera fila,
pues se caracterizan por ser más espaciosos. Así
podrá acomodarse mejor.
Si viaja con un bebé:
· Procure avisar
a la línea aérea con anticipación para
que le preparen un menú especial. De todos modos, debe
llevar leche en polvo y pañales, en caso de cualquier
eventualidad.
· Lleve el pijama del niño o algún objeto
que le resulte familiar, para crear más fácilmente
la atmósfera de sueño. Es recomendable que llegue
cansado al viaje para que pueda dormir sin problemas.
· Al igual que para las madres embarazadas, es conveniente
reservar los asientos de la primera fila, que tienen más
espacio, para que el niño juegue a sus pies o duerma
más cómodamente. Solicite que sean puestos contiguos
y, en lo posible, ubicados en el medio y sin pasajeros a los
costados para no molestarlos.
Durante el vuelo:
· Si está
embarazada, camine cada una hora por los pasillos del avión.
Así evitará que se le hinchen los pies y reactivará
la circulación sanguínea.
· Viaje con ropa suelta y zapatos cómodos.
· Procure llevar consigo un almohadón para situarlo
en el respaldo del asiento.
· Ajuste el cinturón de seguridad por debajo
del abdomen. Cuide que quede lo suficientemente holgado para
no hacer presión sobre el feto.
· Lleve algo para beber
o masticar (goma de mascar) para aminorar los efectos de taponamiento
de oídos durante el despegue y aterrizaje del avión.
Si viaja con su bebé, procure darle pecho o proporcionarle
un chupete. Estos mecanismos estimulan la salivación
que minimiza las molestias.
· Piense en cosas relajantes y convérsele a
su bebé. Así el viaje se hará más
corto y ameno. La psicóloga Margarita Loubat señala
que si usted está bien, el niño estará
en perfectas condiciones, porque entre la madre y el hijo
en gestación o que amamanta hay una unidad de cuerpos
y de psiquis que traspasa todas las emociones.
Si pese a estas recomendaciones, se presentan
contracciones durante el trayecto, no desespere... Tome aire
y puje con todas sus fuerzas... Tal vez deba cambiar el nombre
que tenía pensado para su hijo por el de un pasajero
héroe que lo ayudó a nacer...
Fuentes: Margarita Loubat, Psicóloga
Clínica y docente de la Universidad de Santiago; Mario
Valenzuela, médico general Centro de Salud de la Universidad
de Santiago; Lan Chile; sitios web: www.mundobebe.com, www.methodisthealth.com,
www.embarazada.com, www.zonapediatrica.com, www.canaldeviajes.cl.
Fuente:
Padresok.cl
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