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LUCHO GATICA: Homenaje al Maestro
En el Hotel Conrad Resort & Casin de Punta del Este Uruguay, Lucho Gatica demostró vigencia y el público, fidelidad y respeto absoluto.

En Punta del Este en Uruguay, 500 personas rindieron homenaje de la mejor forma a Lucho Gatica, al rey del bolero, la figura de exportación definitivamente mas grande que ha tenido el país. Simplemente escuchándolo y admirando al gran maestro.

La velada comenzó con "Bésame mucho", continuando con todos sus éxitos románticos ante el delirio de los presentes. El chileno continuó con "Contigo en la distancia", "Sabor a mi", "Reloj", "Nosotros", "Mujer" y "La barca". Posteriormente se efectuó una cena de gala, donde estuvieron presentes personalidades chilenas destacadas, como Cesar Antonio Santis, El presidente del senada Andrés Zaldivar y el cantante animador chileno Luis Jara, coincidiendo todos, que aún hace falta en Chile, efectuar un verdadero homenaje que reinvindique la obra de Lucho Gatica.

Anteriormente, cuando grandes voces latinas rindieron homenaje por su trayectoria a Lucho Gatica, Luis Miguel teniendo ahora 15 veces mas capacidad vocal que el homenajeado, calló y cedió las estrofas mas importantes al afónico maestro chileno. El respeto consistió, no en medir a un artista por las condiciones temporales en las que se encuentra hoy, sino en valorar el aporte que este realizó. Sería como si Mike Tyson íntentara nockear a Alí, años atras lo habría pensado estando el campeón con toda su musculatura integra. Sin Ali no existiría el boxeo, sin Lucho Gatica no existiría la música romántica, así de simple. Lucho Gatica es el bolero, lo que hoy conocemos son los herederos.

Lucho Gatica.

Luis Enrique Gatica Silva nació en 1928 en Rancagua, ciudad de la zona central de Chile. Lucho guarda recuerdos muy especiales de su infancia. Huérfano de padre desde los 3 años de edad, le tocó pasar muchas privaciones en compañía de su madre y sus siete hermanos. En tales circunstancias, los mayores tuvieron que llenar de un modo u otro la misión de educar y guiar a los menores. En este aspecto, Lucho evoca con gratitud y cariño al primogénito de la familia pero, por sobre todo, a Arturo, el único que antes de Lucho, se atrevió a convertir su afición por el canto en profesión, y con considerable éxito.

Arturo decidió un día trasladarse a Santiago, llevando a su hermano menor consigo a fin de que éste estudiase en la capital. Para entonces, el apenas adolescente Lucho ya sentía bullir dentro de sí la vocación por el canto, pero Arturo le exigió tener un título profesional antes de dedicarse al arte.

Cumplido este requisito, Lucho comienza a asomarse a la vida del espectáculo. En este aspecto su carrera no difiere mayormente de la de tantos artistas famosos que tuvieron inicios similares. Un hito importante en este asomarse a la escena pública es que en el año 1949, ya con 21 años de edad, Lucho graba a dúo con Arturo un primer disco en Emi Odeón, un grupo de cuatro tonadas criollas. De ahí en adelante el joven trata por todos los medios de impregnarse del ambiente artístico. No pierde oportunidad de acercarse a los cantantes famosos que llegan al país. Entre ellos, Olga Guillot ejerce con su especial estilo una gran influencia sobre nuestro Lucho.

Con su juventud, alegre carácter, presencia guapa y unas ganas enormes de abrirse un camino triunfal, no debe extrañar que Lucho Gatica tuviera una incomparable facilidad para hacerse de amigos y "caer" bien en todos los ambientes, haciéndose querer de cuantos lo conocen. Lo acogen en Radio Minería, en donde el famoso Raúl Matas le brinda todo su apoyo, y a poco intercede para que se dedique activamente a la grabación.
"En nosotros" y "Amor, qué malo eres" son dos de los primeros títulos que registra en esta EMI.

Gran éxito de ventas. Firma contrato de exclusividad con esta compañía, y de ahí en adelante comienza a grabar regularmente. Sus primeros registros acompañado por el Trío Los Peregrinos (
"Sinceridad" y "Contigo en la distancia") lo lanzan hacia el éxito nacional e internacional, como una estampida incontenible, abriendo camino a sus discos en toda América Latina.

Este es el punto en que la biografía del joven Luis Gatica Silva pasa a convertirse en la novela de uno de los cantores románticos más famosos -o el más famoso- de la segunda mitad del siglo XX. Con abismante rapidez -en no más de un año- el anónimo y novato aspirante se convierte en un astro consagrado por una juventud ávida de sensaciones en el contexto de entonces: el bolero se hallaba en pleno auge y nutría de romanticismo a un público insaciable.

El bolero, con toda su inmensa riqueza melódica y poética, encarnaba entonces el ideal de la gente común y corriente, y la parte común y corriente de la gente importante. Nadie escapaba a su embrujo; nadie se avergonzaba de adorarlo, de sentirlo, de hacerlo un espejo de la vida cotidiana. Sin temor ni pudor, muchos mayores de hoy dicen que, mecido por los boleros de Lucho (y también de Leo Marini, Pedro Vargas y tantos otros gigantes de la canción romántica) nació su feliz noviazgo y matrimonio. Legiones de parejas están agradecidas de Lucho Gatica, sólo por este motivo.

Es de todos conocido el derrotero triunfal de Lucho: grabó en Emi Londres acompañado por el célebre "músico de Su Majestad la Reina" Roberto Inglez, fue precursor en muchas cosas, especialmente en haber sido el primer forastero que triunfó en México cantando boleros, y el que derribó el muro del nacionalismo musical en Brasil. Para entonces se consagra no sólo en toda América, sino que en España y Portugal, amén de hacerse aceptar en todos los demás países - hasta en el Japón de entonces. Un fenómeno.

¿Su fórmula? Simplemente su manera de interpretar el bolero. Lo hace con esa voz cálida y entradora, pero se aferra con desesperación a la letra. No teme sobreactuar; está tan convencido, que convence a todos. Canta más lento que nadie, tal vez para poder llevar los matices, las inflexiones, la expresión, al paroxismo.
Algunos, con la cabeza fría, le critican su estilo "empalagoso" y arrastrado. Pero como nadie del público lo escucha con la cabeza fría, sino con el alma y las hormonas, su estilo "mata" y arrasa. Nadie ha cantado como él. Y tal vez nadie volverá a hacerlo así.

Un homenaje de quienes disfrutamos su música: Don Lucho fue siempre, en su trabajo, discreto y medido, buen amigo y jovial; no entró en polémicas, se entendió por feeling con su público. Pero a no engañarse: pocos artistas populares hubo tan inteligentes, desde el comienzo, para elegir su repertorio y para administrar su carrera.

Don Lucho Gatica, una admirable combinación de intuición, estilo, sensibilidad e inteligencia... un Maestro, Maestroooo!!!!.


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